Conclusión

La publicación de los documentos que contenían las acusaciones confirmó nuestros peores miedos. A pesar de la intensa vigilancia, lo único que la policía austriaca al parecer fue capaz de encontrar fueron unas pocas expresiones de opinión que mostraban que los activistas se solidarizaban con la destrucción de propiedades o empresas que consideraban poco éticas. Pese a ello, la vigilancia policial a largo plazo no logró demostrar que se hubiese cometido ningún delito de este tipo.

Pero el estado austriaco no tiene escrúpulos. Para poder superar la falta de evidencias, la fiscalía abusó de la ambigua formulación del artículo 278a y de hecho adoptó el concepto orwelliano de pensamiento criminal. Los “pensamientos criminales” de los activistas se han utilizado como evidencia de que actividades legales de defensa de los animales constituyen un delito de facto. Burlando la propia constitución de Austria, incluso organizar manifestaciones es claramente presentado como uno de estos actos delictivos.

Con esta justificación, los activistas se encontraron una mañana despertados y asaltados por policías enmascarados con armas encañonando sus cabezas. Martin Balluch y Christian Moser fueron encerrados en celdas durante 3 meses, uno sin poder ver a su esposa y niños pequeños, el otro haciendo una huelga de hambre de más de un mes. La Corte Suprema confirmó después que todo había seguido el procedimiento debido. Ahora, con los activistas arruinados y destrozados emocionalmente, el estado austriaco pretende volver a meterlos en la cárcel por un periodo de hasta 5 años.

Tras la publicación de los pliegos de acusaciones, los cuatro activistas han probado sin lugar a dudas que se los estaba sometiendo a persecución penal por sus opiniones y actividades políticas. Este hecho por sí mismo constituye una flagrante violación de los derechos humanos, incluso aunque estuviera justificado el procesar a los 9 activistas restantes.

No obstante y dado que se los está acusando según el mismo artículo 278a, podemos asumir que la evidencia contra ellos está basada en similares fundamentos. Cuando sobre 13 activistas políticos pende la amenaza de ruina financiera y hasta 5 años de prisión, es difícil no sospechar que estamos ante un claro intento de tirar abajo un movimiento social completo que simplemente estaba volviéndose demasiado molesto.

Por favor, protesta contra esta flagrante violación a los derechos humanos en Austria.

International Campaign for Human Rights in Austria – english@shameonaustria.org